Ahora te entiendo, Julio

Hay dos señales inequívocas de que te estas haciendo mayor: una, que pides los tupper de vuelta y dos que comienzas a entender letras de canciones que antes te parecían marcianas. Yo esta semana he entendido que quería decir Julio Iglesias con “Que no se rompa la noche por favor que no se rompa” que siempre me pareció una soberana estupidez. Ahora respeto a Julio. Tiene seis hijos (¿o más?) y claro, sabe de lo que habla.

Me imagino a Julio tras una agotadora sesión de trabajo, probablemente una serie de entrevistas para Univisión vía satélite en su chaletito de Miami, entrando a su mansionette y encontrandose el panorama de seis niños rubios chillando, Miranda cansada le recrimina: -“Haz algo Julio, llevo con ellos todo el día y estoy hasta el papo”-. Julio como buen padre se cuelga al pequeño de la mochila, incluso se cuelga al mediano en la tela en la espalda y le da la cena a los otros cuatro entre risas y llantos, berrinches y “no me gusta el pescado, pues no te lo comas”. Mierda, no tenía que haberle dado libre a la mucama. Finalmente Julio mete a sus seis hijos rubitos en la bañera gigante de burbujas. -“¿Hoy toca pelo?”-.-“Nooooooo”- dicen los seis al unisono, Julio, que no quiere complicaciones termina a trancas y barrancas con el baño. El teléfono suena y suena sin parar. -“Joroba, Julio José otra vez en busca de consejo para triunfar a nivel mundial tropezando dos veces con la misma piedra. No puedo”-. Finalmente consigue enfundar a los seis niños rubitos en sus pijamitas del Rubio y meterlos debajo de sus delicadas colchas de Zara Home. Y allí están los seis, tan monos, tan dulces. Julio les cuenta el cuento de rigor. Les da un beso en la frente a cada uno y cierra la puerta, dejando la luz del fantasmita de Ikea encendida. Enciende el walkie. Se va al ala norte, al salón. Se echa un whiskazo, se pone el DVD con sus mejores éxitos en directo, respira hondo y piensa:- “Que no se rompa la noche, por favor, que no se rompa”. Llanto de niño. Fin.

Faltan mis dos chicos, que están de campamento...
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3 comentarios en “Ahora te entiendo, Julio”

  1. La verdad es que siempre vi a Julio como una momia bastante hortera y me daba asco su riqueza, pero esto me ha conmovido. Si al final todos los papás son personitas, animalicos…

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