Crecer duele.

Por algún lado hay que empezar y lo mejor es por el principio. Sin darle muchas vueltas. Superbebé ya está preparada para salvar el mundo. Siempre y cuando no le quiten puntos de apoyo entre ella y los malvados, llegar va a llegar seguro.

Para mis nueve seguidores y algún que otro despistado que haya llegado hasta aquí buscando soluciones inmediatas al desvelo infantil, os diré que me he ausentado por que he estado trabajando como una mula. Lo mío es así. Yo soy así. O todo o nada. He estado con la producción del festival Territorios y ha sido muy gratificante aunque en lugar de cuidar de dos niños he estado haciéndome  cargo de 42 artistas que para el caso es lo mismo. La diferencia entre unos y otros es que yo drogo a mi bebé para que duerma mientras que los artistas se drogan para mantenerse despiertos. Poco más, a parte de alguna excentricidad fea de revelar y de cagarme en Iggy Pop (¡uy! que no le gusta que le llamen “Pop”…pop-pop-pop-pop y pop, ¡por fin mi pequeña e inofensiva venganza!).

Mientras yo trabajaba, Paciente Esposo cuidaba a los retoños. Y cuando digo cuidaba a los retoños quiero decir eso. Es decir, no compra, no camas, no ropa, no nada. Orden: cuidar retoños, mantenerlos con vida. Llegar por la noche tarde y encontrarse la nevera vacía no es plato de buen gusto. Llegar por la noche tarde y encontrarse la nevera vacía y el fogón encendido es bastante peligroso. Pero bueno, siendo justa he de decir que, a parte de poner en peligro nuestras vidas, PE lo ha hecho bastante bien. Eso sí ha tenido ración doble y media de niños y le he visto perder la paciencia, la compostura e incluso el buen humor (¡bienvenido a mi mundo!). Y a este lado del planeta madre Superbebé entrenaba duro, era fluidamente destetada (no nos hemos dado cuenta, ¿os lo podéis creer?), aprendía a caminar encontrando puntos de apoyo y terminaban de salir sus dos dientes (¡diox que fuerte muerde!). En uno de sus entrenamientos me rompió el labio hasta hacerme llorar de dolor así que sé a ciencia cierta que puede defender el mundo aunque esté algo confusa con respecto a quienes son los malvados. Mario tuvo fiebre y pegó un estirón de esos que duelen las piernas. Y es que en este tiempo hemos crecido. Mañana más señoras. He vuelto.

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2 comentarios en “Crecer duele.”

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