El ocaso de la radiofórmula

Me imagino que muchos de vosotros os preguntabais donde nos habiamos metido Superbebé y yo. Pues bien, es el momento de explicaos nuestras andanzas: todo este tiempo hemos permanecido en silencio trazando un maquiavélico plan.

Quién haya seguido este blog sabrá que Superbebé vino a este mundo con la secreta misión de salvar el mundo. Y eso es duro. A diario nos sometíamos a duros entrenamientos. “Mama humana, ¡hoy nos levantamos veinte veces la noche en raticos intermitentes e irregulares!”, “Mama humana, hoy toca llorar todo el día. La paciencia es la madre de la ciencia”, “Mama humana, hoy dormiré y cuando creas estar desprevenida me levantaré y lloraré durante horas”, “Mama humana, hoy tienes que entrenar lo que es estar envuelta en vomito desde las seis de la mañana”, y así…Ha sido duro. Durísimo.

Mientras, yo desfallecía y me preguntaba “¿cual será nuestro plan? ¿invadiremos La Zarzuela? ¿La Moncloa? ¿La catedral de la Almudena? ¿Occupy Wall Street? Pues bien, no. El plan es mucho más complejo: vamos a volar por los aires los estudios de Kiss fm. Daños civiles: ninguno. Beneficiados: la humanidad.

Los males del mundo contemporáneo comenzaron con la radiofórmula.  Primero fue ese feo asunto de rock and gol, luego, cayeron los demás. En sus sillones de piel, los de arriba, barruntaban como expandir el MAL y elucubraron uno de los que sin duda fue, el más pérfido de los planes: crearon kiss fm. No hay que ser muy astuto para darse cuenta que si uno escucha varias horas seguidas esta cadena comienza a caerse el pelo. Y lo de poner una canción (mala) una y otra vez no es baladí, es así como se comunican con los Mayas para que vengan a invadirnos a finales de 2012. O algo de eso. El plan está trazado. Las cartas estan echadas. Lo que ELLOS no saben es que Superbebe les ha descubierto. Y vamos tras ellos. Y seremos implacables. Muerte a Amaia Montero.

El plan es el que sigue. Mario y yo nos personaremos en los estudios KISS con la excusa de asistir a una firma de discos de Pablo Alborán. Llevaré un maletín. Pequeño. En el maletín irá Alma cual chino contorsionista de Ocean´s Eleven. Mario con su aspecto de querubín sonreirá a los seguratas de la primera puerta. “Ohhhhh que monoooo”. Nos dejaran pasar. Llega la segunda puerta. Sudores fríos. Segunda ronda de seguratas que custodian las entrañas mismas donde esas desalmadas canciones son lanzadas sin piedad por una máquina del diablo. Mario entretendrá a los de seguridad con la última actualización del Angry Birds. Entonces será nuestro momento, entraré con la maleta a los estudios centrales donde se desarrolla el mal, la abriré y de dentro saldrá Superbebé que se deslizará sin apenas ser vista ni oída, gracias a su precentil muy por debajo de la media, por los conductos de ventilación -¡BINGO!- desde allí se dejará caer al epicentro mismo del cd madre, el altavoz que suelta la voz de una supuesta presentadora inexistente con fingida voz de placer extático al presentar por ochentava vez  “Gimme hope Joanna”. Y una vez allí, descolgándose despacio, sacará de su pañal el explosivo que lo hará saltar todo por los aires. Solo hay que poner el cable rojo en el rojo y el verde en el verde…

Y en esas estamos. Aprendiendo aún los colores. Rojo. Roooojo. Veeeerde. Verde. Y aún sin dormir. Entrenando duro. Y sin dormir. Estoy como la chica de la gasolina: ya he tenido suficiente. Pero Superbebé aún tiene grandes planes para nosotras. Objetivo próximo: una fabrica de petos.

Seguiremos informando.

Hola, somos de mentira.
Hola, somos de mentira.
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6 comentarios en “El ocaso de la radiofórmula”

  1. Ay Superbebé, el mundo te necesita!!
    Te sugiero que vayas practicando con los altavoces de cualquier centro comercial esta Navidad. Tú aprendes, el mundo gana. Todos beneficiados.
    Hasta el golpe final.

    Y para la mamá de Superbebé, maja, que ya está bien, que te echábamos de menos!!!

  2. Creo que el favor que Superbebé va a hacer a la humanidad no tiene precio… Los trayectos en taxi, las esperas en la peluquería y los desayunos en cafeterías de barrio van a ser otra cosa. ¡Mucho mejor, dónde va a parar!

  3. Ay elena, que tenía muy descuidadas mis lecturas de superbebé. Por algo andaba yo sin esperanzas por el mundo…

    1. No pierdas las esperanzas en el mundo Martuki..si acaso pierde las esperanzas en la humanidad. El mundo esperemos que siga adelante con o sin nosotros…yo personalmente prefiero “con” por que soy muy de “con”, la “sin” para las preñadas 😉
      Siempre bienvenida…
      besos

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