Cacharrería básica I

Como tengo esta sección (al igual que el blog enterito, la verdad) de capa caída y aprovechando que últimamente los que hacen de mis noches un infierno, por añadidura, Paciente Esposo y Mario Potter no están, he decidido darle cancha al Sile-Nole con un post que me parece hasta útil: Cacharrería básica para primerizas. Ni que decir tiene que habrá miles así  y que alguien me escribirá para decirme que lo he copiado. Pues bien: si existe no lo he leído, chincha rabiña cara de piña me curo en salud que estoy jartita que me metan caña. Mis fuentes de inspiración no obstante son mi madresférica compañera Gremlin con su “diccionario para padres primerizos” y sin duda El Santo Padre de obligada lectura.

Y es que hace poco una amiga-conocida-conocida-amiga (nunca he sabido distinguir bien esa frontera. Yo soy de las que me preguntan “que tal” y lo suelto con todas sus consecuencias. Igualmente puedo acabar una noche íntima de alguien no muy próximo hasta entonces o no ver a mis mejores “amigas” durante un año. En suma: bastante eskizo). Pos eso, que la chavala en cuestión está embarazada, preñada, jodida vaya, y como tiene una casa que ni los decoradores de Ikea pueden amueblar me escribió preguntádome por lo básico de lo básico. El fondo de armario del bebé por así decirlo. Pues bien detallo aquí lo que a mi entender es juicioso agenciarse para comodidad de ambas partes (madre-bebé). Blanca, de todos modos, desde aquí te digo que falta falta falta no hace nada más que una madre y un bebé y que todo lo demás son mariconadas. Igual que cuando vivíamos sin kiwis o sin muesli por mucho que molen.

Bueno, al lío. Partamos de la base que chorradas para bebés hay miles y que equipos especializados de ingenieros aeronáuticos trabajan día y noche para tocar la fibra sensible a miles de millones de mujeres hormonadas en el mundo a las que nos hacen creer que la cuchara con dosificador incorporado es, no solo útil si no necesaria. Las revistas que ya reparten de manera gratuita en los hospitales se encargan de reforzar esa idea y parece que sin todo eso no podremos hacer que nuestro tierno infante sobreviva.

Mis básicos:

–  1) Empeñarse con la lactancia lo más que se pueda. Sí, empeñarse, ponerse burra, cabezota, por que puede que la cosa sea muy fluida pero puede y de hecho es bastante probable que el comienzo no sea tan de foto de madre, niño y atarceder. Puede que te salgan grietas, puede que duela a rabiar, puede que tengas que utilizar pezoneras, que el niño no se agarre bien o tú no sepas si lo hace correctamente, si come o no, que no ponga peso. En definitiva puede, puede, que sea un autentico coñazo a mí que me dejen. Pero si quieres vivir una experiencia única y sobre todo si quieres ahorrarte un montón de cacharrería (biberones, limpia biberones, esterilizadores y latas de leche a go-go) ponte cabezota. Para mi gusto es la única manera. Eso sí, si no se puede no es un drama. Reserva en la encimera de la cocina un par de metros cuadrados para todos los gadgets y ¡ale! ¡palante! Cero problem. Conozco muchísimos niños criados con leche de formula que se han puesto menos veces enfermos que otros criados con teta a tutiplein. No te sientas culpable, hacemos lo que podemos. Regla nº 1 de Madre Imperfecta.

– 2) Muerte al esterilizador. Madre mía, madre mía, como nos la han colao con este cacharro. Vamos a ver señoras y señores, ¿hay algún objeto más estupido, antipático e inútil que el esterilizador en todas sus variantes? No me voy a extender mucho en esta cosa pero en mi opinión ya sea de pastillas, eléctrico, megaplus o venido directamente del siglo XXII este objeto es un fiasco total. Para empezar y sí no me creéis leedlo de alguien que sabepor que para que todo estuviera correctamente esterilizado habría que pegarse un curre de locos y para terminar por que si te agobia este tema pues hierve las cosas ¿no?, como se ha hecho de toda la vida. Cacharro, fuego y a juí. Odio esta porquería. Con Mario lo tuve y lo utilicé, claro. Con Superbebé no he hecho ni el amago. Fuera de mi cocina aparato del demonio. ¡A inmunizarse a todo trapo pequeños!

esterilizar

-3) Moises o cuna. Esencial para mi gusto. Existe la opción del colecho que ahora se lleva cantidubi. No voy a decir nada al respecto porque considero que esto es una opción muy personal y todas me parecen válidas mientras los niños (y sobre todo las madres) sobrevivan. Si no lo ves muy claro (lo del colecho me refiero) hazte con un pequeño lugar para que tu bebé duerma. Si realmente tienes poco sitio el colecho será una opción pero ahí lo llevas…Si no tienes a nadie que te deje el moisés (que solo se utiliza los primeros -pocos- meses no vale la pena comprarlo pa mi gusto) existe una especie de “adaptador” de cuna. Yo no lo he utilizado pero realmente tiene muy buena pinta. De todos modos si  lo que te sale es un Superbebé el moisés te lo vas meter por el orto, te lo digo…

reductor

Y hasta aquí hemos llegado por hoy. Los ojos se me caen, los años me pesan. Mañana, o el mes que viene, o tal vez el año que viene…MÁS. Y es que amigas y amigos: a veces la vida me aplasta. GUD NAIT.

Anuncios

Un comentario en “Cacharrería básica I”

  1. Ay, madre, qué razón tienes. Lo del esterilizador me ha encantado. A mi me lo regalaron y no cabía en el microondas. Lo he usado de contenedor de cacharrería de bebè (biberones, chupetes, etc).
    Los imprescindibles para mi son bañera, cambiador (la espalda lo agradece), cojín de lactancia (la espalda otra vez), biberón (yo compaginé y me fue genial), un carro y una cuna. Más nada. Bueno, sí, besitos a punta pala.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s